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Mostrando las entradas etiquetadas como Viaje astral o desdoblamiento

Sueños

             Son las travesuras, las que hacen de cada día diferente, las caricias son maduras en su contenido, en ese tiempo pasado y juvenil hubiéramos explotado o tal vez el sentimiento de rechazo hubiera despertado, por ser diferentes en nuestros sentidos. Sin embargo, lo que si le hemos robado a nuestro tiempo, nos ha dejado espacio para jugar con fuego y disfrutar quemando nuestras ganas, siendo dos adultos, jugando a ser adolescentes que no entienden de mañanas, ni de pasados.        Hoy me he encontrado con tu pasado, he disfrutado con la sonrisa traviesa que te ha acompañado, con el rostro sonrosado por el calor que llegaba a tu piel, por esas aventuras que tuviste por los pasillos que hoy visité. Soñé con ser acariciada por tus manos, poder sentarme a tu lado, bromear y disfrutar de la camaradería que sólo la juventud proporciona y que me he perdido por estar caminando al mismo tiempo por otro lado.    ...

Al amanecer

Esta madrugada, cuando el alba ya apuntaba y el tiempo amenazaba con asesinar mi sueño, te has colado entre mis colchas, robándome un momento. Respirando un mismo aire, compartiendo la misma necesidad, con la magia del instante nos olvidamos a quienes nos debemos. “¿Qué haces aquí?”; “Tú me has llamado” en susurros hablamos, con sonrisas en los labios pecamos. Viaje placentero, por el mundo permisivo de Morfeo. Tus labios acariciaron mi cuello, haciendo vibrar mi cuerpo, la caricia entre nuestros pechos provocando cosquillas discretas que llaman al deseo. Una guerra de voluntades, una lucha entre iguales, combatientes mortales, entregando todo en un instante. Mis labios encuentran, tu pecho, mis mejillas retozan con la despedida de tu juventud, que dan la bienvenida a la madures de tus años, aún cuando tu mirada esconde al niño travieso que llevas dentro… “Nos veremos luego” es una promesa que rompe el silencio. Con desesperación despierto y durante el día, cuando nuestros caminos se c...

En tiempo

Ha llegado la hora, son un poco más de las tres y siento como mi mente se divide, apareciendo en otro lugar, junto a alguien que no reconozco, pero que intuyo me conoce, pues ha sido él quien me ha llamado a su lado. Lo escucho hablarme como de lejos, tentando mis sentidos, contándome entre susurros sus fantasías, conversando con mí recuerdo. Su mano descansa en mi muslo irreal, acariciando con lentitud la suavidad de la carne inmaterial, mientras sus dedos traviesos buscan entre los pliegues de lo escondido el placer concebido, la humedad que viaja a través del calor y las ganas. Sus labios atrapan mis dedos fantasmales que se pasean por su rostro en un intento de reconocerlo, de encontrarle. Mis pechos se inflaman por las carisias deseadas, en ese lugar en el que he abandonado mi cuerpo para entregarme a ese placer efímero. Es él y sólo él, quien puede provocar esa acalorada reacción en mi cuerpo, tiemblo… suspiro… mi garganta deja escapar un gemido, reconociendo la distancia que nos...